Columna del exministro de Justicia publicada en el diario La Tercera.
La política exterior ha estado bajo un escrutinio inusual. Desde la interpelación al canciller en la Cámara hasta el rechazo público de dos expresidentes a la decisión del Presidente Kast de unirse al Escudo de las Américas, liderado por EE.UU. y otras 14 naciones de la región, sin contar los numerosos comentarios adversos recibidos.
Inusual, porque si hay un espacio donde se debe actuar con unidad y sentido patrio es precisamente en la proyección internacional de Chile. Criticarla será siempre posible, pero cabe preguntarse si lo que estamos observando contribuye a fortalecer nuestra política exterior o si, al contrario, los cuestionamientos públicos apabullantes no terminan menoscabando la imagen nacional.
Es efectivo que se han cometido equivocaciones, como calificar a EE.UU. de “principal socio estratégico” días antes de que subiera los aranceles, en abierta contradicción con ese espíritu y el tratado vigente, y en detrimento de otras relaciones que cabe cuidar.