Conversación sobre “la anomia juvenil en Chile”

El académico Pedro Morandé y el rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, como invitado, expusieron sus apreciaciones respecto de ciertas características y actitudes de la juventud chilena.

El pasado lunes 27 de julio de 2020, la Academia sesionó para conversar respecto de un tema muy controvertido y relacionado con el fenómeno de rebelión social vivida en Chile desde finales de 2019. 

“Con motivo de las protestas sociales iniciadas en Chile en octubre de 2019 varios destacados analistas nacionales, incluidos connotados miembros de esta Academia, han recurrido al concepto de ‘anomia’ para comprender los sucesos que se arrastran desde entonces. Su aplicación ha sido, sin embargo, bastante inespecífica, puesto que ha incluido situaciones muy diferentes y de amplio espectro”, inició la exposición del académico Pedro Morandé.

Sin embargo al poco tiempo Morandé aclaró que “si bien la juventud tuvo un protagonismo destacado en estas movilizaciones, no podría imputársele a ella un monopolio de la acción rebelde ni en sus causas ni en sus orientaciones.”

Sobre el concepto de anomia, Morandé expuso que algunos “lo asocian en el plano político al anarquismo, la subversión, la revolución y el cambio social” y otros “en el plano de la cotidianidad social” lo asocian “a la conducta desviada, a la delincuencia, al consumo de estupefacientes, al hedonismo libertino. La anomia se muestra así como una conducta de ajuste, de adaptación a las circunstancias críticas que amenazan la estabilidad de las conductas sociales.” 

El académico culminó su exposición planteando que “para muchos autores, la gran tarea actual es recrear la política como un espacio de convergencia social, donde sea posible conciliar intereses contrapuestos y cooperar conjuntamente para el logro de un desarrollo sustentable. Más allá de los logros específicos, se trata de crear una red de solidaridad intergeneracional que permita volver a levantar los ojos del presente hacia un futuro compartido.” 

Luego fue el turno del invitado, abogado y rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña, quien desarrolló la misma idea, sumando un análisis a por qué la anomia pareciera “agudizarse” en la sociedad moderna y si acaso la anomia tiene alguna relevancia en “la cultura juvenil”. 

Luego de definir el concepto, Peña manifestó que hay cuatro factores que provocan que la sociedad moderna desaten esta “anomia”. “En primer lugar, los procesos de modernización, como el que Chile ha experimentado en las tres últimas décadas, este repentino cambio en las condiciones materiales de la existencia de las personas, ha acentuado este fenómeno tan moderno que es la diferenciación funcional.” Es decir, “la sociedad ha perdido un centro que logre integrarla.”

Luego añade que el mismo proceso de modernización y crecimiento material causa que “las personas paradójicamente comienzan a experimentar una creciente frustración”.

En tercer lugar afectaría “el debilitamiento de los grupos primarios o grupos básicos de pertenencia” y como cuarto factor “la aparición de una cultura individualista”, sobre la cual expresa que cierta juventud “intenta vanamente suplir la ausencia de sentido con la adscripción voluntaria a alguna forma identitaria que está disponible en la vida cotidiana”, poniendo como ejemplo la identificación de grupos con elementos como la bicicleta, el género, etc.

“La anomia acompaña como una sombra porfiada a las sociedades modernas”, concluyó.