Sesiones

Qué sucede y qué sucederá con el caso Venezuela. Consecuencias regionales y globales

En la sesión ordinaria de marzo, el académico de número, José Rodríguez Elizondo, y el exministro Secretario General de la Presidencia, Genaro Arriagada Herrera, abordaron la transformación del sistema político venezolano y las tensiones que atraviesan hoy las democracias occidentales y el sistema internacional.

El pasado lunes 31 de marzo de 2026, la Academia celebró su sesión ordinaria del mes, en la que expusieron los exembajadores de Chile, José Rodriguez Elizondo y Genaro Arriagada Herrera, quienes examinaron el deterioro de la democracia en Venezuela, la consolidación del madurismo y el contexto global de debilitamiento institucional que afecta a las democracias occidentales.

El primero en intervenir fue el académico de número, José Rodríguez, quien señaló que “Venezuela fue el gran test, y este gran test significa, naturalmente, que no todo comenzó con Donald Trump, pero todo comenzó con la decadencia vertiginosa de los regímenes democráticos en el mundo, en el mundo occidental, en Europa, en América Latina, en Chile, en Venezuela […] él surge en un momento de decadencia profunda del sistema de checks and balance norteamericano, que es nuestro modelo de la democracia representativa en occidente”.

Yo creo que Trump no sólo se ha apropiado de Venezuela, está gobernando Venezuela a través de Delcy Rodríguez. Las negociaciones de Delcy Rodríguez con él, que seguramente la conocen sólo los agentes secretos que actuaron en ese tema, revela que no tiene para él ninguna importancia la diferencia entre democracia y dictadura. […] La historia de María Corina Machado, de que Trump iba a ser el factotum de la transición a la democracia en Venezuela, está totalmente desmentida en la estrategia nacional de seguridad de los Estados Unidos.”, agregó.

Al concluir su exposición, Rodríguez advirtió que “cuando yo veo que hay gente que impugna lo que está haciendo Trump porque es ilegal, porque está contra el derecho internacional, yo digo, ¿pero en qué mundo vivimos de fetichismo del derecho? Si con respecto a Trump no se puede alegar derecho. Él está violando su propia Constitución. Por lo tanto, se puso al margen del derecho internacional. Y se puso al margen porque el derecho internacional no es un derecho completo. No tiene el poder de cohesión el derecho internacional. La cohesión la tiene él”.

Hugo Chávez llega en medio de un sistema bipartidista que estaba colapsado y marcado por unos niveles de corrupción increíbles 

Posteriormente, intervino el exministro Secretario General de la Presidencia, Genaro Arriagada, quien afirmó que “yo creo que Venezuela es interesante porque uno podría distinguir distintos sistemas políticos que ha vivido desde la llegada de Chávez, en 1999, hasta lo que tenemos hoy. […] Hugo Chávez llega en medio de un sistema bipartidista que estaba colapsado y marcado por unos niveles de corrupción increíbles. [..] De ahí viene lo que uno podría llamar un autoritarismo electoral. Va derivando hacia un régimen híbrido, que no es democrático, pero tampoco es totalitario, ni enteramente autoritario, sino que se ubica entre medio”.

Asimismo, afirmó que “en el caso de Nicolás Maduro, nos vamos a encontrar con que ha terminado esa Venezuela híbrida, que cada vez era menos híbrida, cada vez más autoritaria, y empieza la construcción del poder del madurismo. […] Todo es manejado, por supuesto, por el Partido. El Partido Único de la Revolución Socialista. Pero el Partido Único es verdaderamente una dependencia del poder presidencial. […] Se crea este poder inmenso que se apropia del Consejo Nacional Electoral y que, finalmente, destruye todo el sistema electoral cuando triunfa Edmundo González en la elecciones de 2004”.

En su conclusión, Arriagada enfatizó que “la salida de Nicolás Maduro muestra la naturaleza del régimen porque no hay ni un solo acto de lealtad. Esto es una mafia. Una mafia que lo único que le interesa es salvar su pellejo y su situación económica y que saben que fuera de Venezuela no tienen destino. […] Es una narcocleptocracia. […] No quieren complicaciones con derechos humanos, elecciones, separación de poderes o partidos políticos. […] Finalmente, crean un orden perfecto, corrupto y rentista, en el cual los jefes no tienen clase social, pero que tienen la decisión de permanecer en el poder a cualquier precio. Eso es Delcy Rodríguez”.