Sesiones

Rivalidad geopolítica entre EE.UU. y China: consecuencias para América Latina y Chile

En la sesión ordinaria de agosto, el académico de número, José Rodríguez Elizondo, y el abogado, diplomático y político, Hernán Felipe Errázuriz Correa, analizaron el reordenamiento del poder mundial y las oportunidades y riesgos que este nuevo escenario abre para la política exterior chilena.

El lunes 31 de agosto de 2026, la Academia celebró su sesión ordinaria del mes, en la que expusieron el exembajador de Chile ante Israel, José Rodríguez Elizondo, y el exministro de Relaciones Exteriores, Hernán Felipe Errázuriz Correa, quienes reflexionaron sobre las transformaciones del escenario internacional, la creciente competencia entre Estados Unidos y China y sus efectos para América Latina, y las oportunidades y riesgos que este nuevo equilibrio de poder representa para Chile.

El primero en intervenir fue el académico de número José Rodríguez Elizondo, quien señaló que “estamos viendo la decadencia del núcleo hegemónico del capitalismo desarrollado, que era la trilateral Japón, Unión Europea y Estados Unidos, con una hegemonía de Estados Unidos que ya pasó a la historia. China empezó un ascenso que se vio con cierto buenismo, pero que ya había previsto Henry Kissinger. Un ascenso económico-social muy grande que, desde esa época, nos dejó frente a una definición en trance acelerado de la rivalidad entre Estados Unidos y China”.

Asimismo, agregó que “nosotros sabemos que Estados Unidos tiene una superioridad enorme en lo militar en todo el mundo, pero lo que nos mostró China, o más bien, lo que quiso mostrar, es impresionante. América Latina está en su peor momento, debido a que se encuentra formalmente bajo la doctrina de Donald Trump. Entonces, ¿qué tal solidaridad cultural-política podemos tener nosotros con lo que antes se llamaba Occidente? El balance coyuntural, yo creo, es favorable a China. Mientras Xi Jinping tiene una política de alianzas, Donald Trump tiene una política de dominación”.

Al concluir su exposición, Rodríguez advirtió que “estamos en una situación de amenaza para Chile, porque nuestros políticos no tienen la menor idea de política internacional desde el punto de vista general. Hay una ignorancia sublime y no se dan cuenta de que esta distorsión del soft power, del hard power, de las Fuerzas Armadas y de la diplomacia no puede seguir siendo descoordinada. Hay una descoordinación enorme que hoy se ve como mucho más grave entre lo que puede hacer una diplomacia fina, sofisticada, y lo que se necesita desde el punto de vista más reservado y estratégico respecto de las Fuerzas Armadas”.

“Hay que tener una política muy clara respecto de la prudencia”

Posteriormente, intervino el exembajador de Chile en Estados Unidos Hernán Felipe Errázuriz Correa, quien sostuvo que “esta situación es muy profunda porque la realidad de Estados Unidos y su impacto no solo en América Latina, sino en todo el mundo, ha cambiado. América Latina ha tomado una prioridad que no tenía para Estados Unidos con Donald Trump y su famosa doctrina, y de ahí se ha ido complicando la cosa, que, a mi gusto, nos favorece, porque la competencia siempre es buena. […] Y hay un tema especial con China, que es un país al que le gusta que luchen con mucho respeto, que reconozcan su superioridad como primera potencia del mundo y, por lo tanto, hay que tener mucho cuidado en manejar la situación con ellos”.

Asimismo, se preguntó: ¿Quién gana con esto? “Yo creo que ganamos nosotros [Chile], siempre que las cosas se manejen bien y no tengamos dependencias o privaciones, que es algo bastante difícil. ¿Y por qué ganamos? Porque diversificamos mercados, porque hacemos inversiones, porque hay transferencias de tecnología importantes también y nos hace depender menos de Estados Unidos. ¿Y cuáles son los riesgos? Obviamente que son la dependencia de uno u otro y, no especialmente para nosotros, la desindustrialización. Nosotros no tenemos industria; somos proveedores más bien de materias primas”.

En sus palabras finales, Errázuriz enfatizó que “la mejor forma de manejar esta situación es con una política no tan ostentosa con Estados Unidos, una política muy prudente, mucho más prudente que la que hemos tenido hasta ahora […]. Y yo creo que tiene que haber un trato mucho mejor para China del que han tenido hasta ahora. Esto se va a demorar, va a seguir para adelante por muchos años, así que hay que tomarlo desde ese punto de vista y tener una política muy clara respecto de la prudencia y de un mayor entendimiento”.