Habla la ciudadanía

Hernán Larraín: “Juegos de azar y adicciones”

Columna del exministro de Justicia publicada en el diario La Tercera.

El juego de azar ha existido siempre. Pero la velocidad e intensidad con que se ha instalado en la vida cotidiana chilena en los últimos años no tiene precedentes. Todo lo que disfruté el Mundial se veía opacado por la publicidad impenitente de los casinos on line. Esto ha llegado muy lejos. Recordaba a propósito una experiencia en terreno cuando era senador: en una ocasión vi a una señora muy humilde que, en un Puestos Varios de un sector modesto, luego de comprar con 5 mil pesos productos de consumo básico, ilusionada, gastó las monedas del vuelto en el tragamonedas del local. No sabía que están programados y que la suerte es escasa, pues en el tiempo, las máquinas nunca pierden. En segundos quedó sin un centavo y, cabeza gacha, se alejó del lugar. Como a ella, le ocurre a demasiada gente que juega en los ¿300, 500 mil? tragamonedas que operan en poblaciones, sin permiso ni control.

En Chile los juegos de azar son ilícitos salvo que una ley los autorice. Esto ocurre con determinados casinos y los tragamonedas ubicados en sus recintos. Las máquinas que operan de hecho, no son legales. Como tampoco lo son las plataformas digitales de apuestas deportivas que financian la televisión y el deporte, que han convertido cada partido de fútbol en una invitación a apostar. Según cifras públicas, 5,4 millones de chilenos -el 29% de la población- interactuaron con estas plataformas en 2024, incluidos menores de edad.

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