“Sustitución o reforma del régimen político en Chile. Presidencialismo, parlamentarismo y semipresidencialismo”

El exparlamentario Ignacio Walker y el académico de número Enrique Barros, expusieron en la sesión ordinaria de junio  su visión sobre la posible sustitución o reforma al sistema de gobierno que prevalece en Chile.

La sesión de junio de la Academia Chilena de Ciencias Sociales, Políticas y Morales tuvo como ponentes al ex parlamentario y ex canciller Ignacio Walker Echeñique, y al académico de número Enrique Barros Bourie, quienes discutieron las alternativas de reforma del sistema presidencial de gobierno vigente en Chile, en el marco de su historia y de los actuales desafíos constitucionales. 

El primero en exponer fue el ex ministro de Relaciones Exteriores, Ignacio Walker, quien explicó  que “el tema del sistema de gobierno o la forma de gobierno va a ser uno de los cuatro o cinco temas medulares de discusión en el ámbito de la Convención Constitucional”. 

Luego, el ex canciller reflexionó sobre los sistemas de gobierno, presidencialista, semipresidencialista y parlamentarista, desde el punto de vista de los desafíos que enfrenta hoy nuestro país.

“No se puede decir del presidencialismo o del parlamentarismo que sean bueno o malos en sí mismos, que sean mejores o peores desde sus cualidades intrínsecas, o que sean conducentes o inconducentes a estabilidad política y democrática. Hay buenas y malas experiencias con presidencialismo y parlamentarismo”, agregó.

En su presentación, el exparlamentario planteó que “un escrutinio crítico al presidencialismo existente, más allá de los mitos y de los logros, es realmente importante a la luz de la crisis política que hoy vivimos”.

Para el expresidente del Partido Demócrata Cristiano, “el parlamentarismo es la mejor opción para hacer frente a muchos de los problemas que hemos mencionado, desde el punto de vista de los recursos políticos, jurídicos e institucionales para hacer frente a una crisis política, evitando que esta se transforme en una crisis del sistema”. 

Walker aseguró que “sería un gran avance instalar la figura de un Primer Ministro, como jefe de gobierno, al lado de la figura de un Presidente de la República, como jefe de estado, creo que sería un gran avance desde el punto de vista de esta flexibilidad, esta colaboración de poderes, abrir juego… Si yo tuviera que elegir una primera institución, sería tratar de jugarnos por una figura de un Primer Ministro”.

El ex ministro concluyó su exposición destacando la estabilidad de Europa (parlamentarista) frente a la inestabilidad de América Latina (presidencialista) en los últimos 70 años. 

Luego fue el turno del académico de número, Enrique Barros, el que comenzó planteando que la conformación de la Convención Constitucional “no es consistente con ningún otro proceso electoral en Chile”. 

“De conformación heterogénea, de ideas políticas difusas, de identidades muy expresivas, pero difíciles de articular, pero lo más grave es la ausencia de espíritu republicano, subrayó”.  

Más adelante abordó el debate que podría producirse en la Convención Constitucional en torno al régimen político presidencialista chileno y la dificultad que el órgano encontraría al momento de establecer las reglas que exige un parlamentarismo fortalecido y eficiente.

“Un régimen parlamentario no puede surgir de una Convención que tiene otras virtudes para que el proceso resulte exitoso, pero que difícilmente podrá discernir el complejo entramado institucional que supone un parlamentarismo exitoso”, advirtió.

“El riesgo de un error es mayor al diseñar un régimen parlamentario que uno presidencial fortalecido con incentivos a una mayoría parlamentaria afín al Presidente”, añadió.

Finalmente, el académico de número analizó una serie de temas relacionados a los regímenes de gobierno presidencial y parlamentario como son el sistema electoral y el sistema de partidos políticos.

“La Convención debería analizar con serenidad lo que anda mal en el régimen de partidos y en las relaciones del presidente, me temo que por su composición no va a ser muy proclive a fortalecer el sistema de partidos y ese sería un grave error”, concluyó.