Luis Riveros Cornejo: “Impaciencia”

En su columna del diario Estrategia, el académico de número reflexiona sobre la creciente impaciencia de la ciudadanía frente a las primeras semanas del gobierno de José Antonio Kast.

A pocas semanas de asumida la nueva administración de gobierno, hay señales de impaciencia popular y una actitud crítica que se esparce respecto las múltiples materias comprometidas en el programa. Prevalece aquí el desasosiego natural de quienes han sufrido los embates de problemas que, como la delincuencia, afectan al común de la población. Se exigen respuestas y soluciones rápidas a un asunto que se ha establecido firmemente y por infortunio en nuestra sociedad. Cierta prensa y comentaristas políticos colaboran a acrecentar esta ansiedad manifiesta de una sociedad profundamente maltratada por la existencia del delito extendido en forma generalizada. Sin embargo, nadie podría esperar una solución en pocas semanas a un problema asentado durante varios años afectando nuestra forma de vida y la deseada tranquilidad en nuestras calles y casas. Como ésta, hay situaciones que se prometió atacar y que todavía, en la mente del ciudadano, permanecen en lo esencial luego de asumido el nuevo gobierno. Aquí están cosas como el narcotráfico, la inmigración ilegal y la creación de verdaderos apharteid en parte de nuestro territorio. Los inicios de la aplicación de nuevas políticas en estos campos, como es el reforzamiento del trabajo de vigilancia policial, el inicio de la construcción de la zanja en el extremo norte y las operaciones policiales en Temucuicui son señales y avances concretos pero que no igualan a las expectativas que prevalecen. Lo mismo respecto a la violencia en centros educativos, penosa situación cuyos orígenes están fuera de los establecimientos, pero que les afecta y con ello la seguridad de los miembros de la comunidad escolar. Todo esto evidencia, además, como se venía asentando una cierta cultura de la violencia en nuestra sociedad, que ha pretendido transformarla en un medio reivindicativo en cuyo combate se deben emplear medios muy firmes con alcance, sin embargo, limitado. La violencia debe erradicarse desde el hogar mismo, desde los centros comunitarios, de la mente de nuestros jóvenes. Todo esto toma tiempo.

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