Carlos Peña: “Viernes Santo”

En una columna de El Mercurio, el académico de número reflexiona sobre si el Viernes Santo debería ser un día de respeto público o el comercio debería operar con normalidad.

¿Será verdad que el Viernes Santo debe tener relevancia solo para los creyentes, de manera que los que no profesan el credo cristiano tienen pleno derecho a que ese día el gran comercio abra y las prácticas de consumo se lleven a cabo?

A primera vista sobran las razones provenientes de los principios liberales para dar la razón a quienes arguyen que el comercio debe funcionar y cada uno elegir si va o no de compras ese día. Después de todo, podría decirse, en una sociedad abierta y plural las creencias y los credos son múltiples, y la única forma en que ellos puedan coexistir consiste en que el Estado y sus reglas los trate con neutralidad y con igualdad a todos. De manera que, si se prestara oídos al reclamo de monseñor Chomali, debiera también atenderse a otros credos, al extremo de que el calendario se llenaría de feriados y el comercio arriesgaría estar cerrado más días de los aconsejables. Así las cosas —concluiría el argumento— es mejor que el comercio abra cuando le plazca y que cada ciudadano decida si participa o no de las prácticas de consumo.

Pero, bien mirado, podría haber buenos argumentos y razones dignas de ser atendidas en favor del reclamo de monseñor Chomali.

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