Carlos Peña: “Un Estado deformado”

El académico de número crítica la creciente degradación institucional en Chile en su columna de El Mercurio de Valparaíso.

Militares transportando drogas desde el norte hasta Santiago (y exhibiendo sus ganancias en Instagram); aviadores infiltrando maletas, también con drogas, en viajes institucionales; jueces timando al Estado con licencias médicas para salir de vacaciones; notarios que autorizan mandatos sin verificar nada o casi nada; parlamentarios que usan la semana distrital como festivos, y ahora, una jueza que, por descuido o de manera deliberada, deja libre a un sicario apenas unas horas después de ser decretado que se le pusiera en prisión.

¿Qué puede estar ocurriendo para que, de una manera hasta hace poco impensada, quienes se desempeñan en el Estado se vuelvan de pronto delincuentes (es el caso de los militares y los aviadores haciendo de burreros), se comporten como pícaros (simulando enfermarse para escapar de sus deberes) o, en el mejor de los casos, se revelen como tontos o lerdos (como sería el caso de esa jueza que emitió tres resoluciones en apenas algunos minutos, hasta que la confusión permitió que el sicario escapara)?

Hay, o parece haber, una flojera general de las instituciones.

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