Carlos Peña: “Misas gubernamentales”

En su carta al Director del diario El Mercurio, el académico de número defiende nuevamente su tesis de que una autoridad pública no debe convocar oficialmente a una ceremonia religiosa.

Señor Director:

Supongo que a todos los lectores les resulta sorprendente enterarse de que la neutralidad del Estado en materia religiosa no resultaría opuesta a instituir a la Virgen del Carmen como patrona de Chile o a que las autoridades, en su calidad de tal, lleven escapulario. Pero eso es sostenido por el profesor J. J. Ugarte.

Debo concluir que no le interesa discutir el asunto en serio. Una cosa es citar la tradición y otra cosa juzgar si ella está a la altura de nuestros compromisos actuales. Los casos que cita no aplican al problema (como es el caso de Prat u O’Higgins, puesto que entonces la Iglesia estaba unida al Estado) o se trata de actos sin contenido confesional (como las invocaciones del Presidente Piñera a Dios, o los actos ecuménicos, lo que la literatura llama “deísmo ceremonial”). Sin perjuicio, además, de que, al citarlos en apoyo de su argumento, el profesor Ugarte incurre en la falacia de derivar la licitud de un acto del mero hecho de que se haya repetido en el tiempo.

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