En su columna de El Mercurio, el académico de número utiliza como metáfora el cuento “La carta robada” de Edgar Allan Poe para analizar la candidatura del Partido Comunista para las elecciones presidenciales de noviembre.
En “La carta robada”, de Edgar Allan Poe, existe una carta comprometedora para la reina. El cuento relata la búsqueda afanosa y afiebrada de la carta. Finalmente, Auguste Dupin (el detective creado por Poe) encuentra la carta, ¿dónde estaba? Estaba oculta de la mejor manera posible: a la vista de todos.
Es lo que está ocurriendo con la candidatura de Jeannette Jara. Su militancia en el Partido Comunista es flagrante y obvia, está a la vista de todos y por eso ya casi nadie la nota. Y gracias a eso aparece como una candidata casi etérea, desprovista de ideología, atenta a las necesidades inmediatas.
Pero no. No es una candidata etérea. Así como Tohá representa la cultura de la Concertación, y eso algo significa, Jara representa la cultura del PC y eso algo significa también.