Carlos Peña: “Eucaristía gubernamental”

En su carta al Director del diario El Mercurio, el académico de número argumenta que la libertad religiosa exige que el Estado mantenga una posición de neutralidad frente a todas las confesiones.

Señor Director:

El senador Arturo Squella argumenta (ayer) en contra de lo que sostiene en la columna del último domingo (“Misas gubernamentales”). Sostiene que invitar a la eucaristía por parte de una autoridad estatal no violaría los deberes de un Estado laico. Afirma que una cosa es la separación de competencias entre el Estado y la Iglesia (cuyo origen estaría en la Carta del 25) y otra distinta, la manifestación libre de todos los cultos. Así, la invitación a una misa de parte de un ministerio no infringiría la separación de competencias y solo ejercería, en cambio, el derecho a manifestar las propias creencias.

De esa forma la columna incurriría en una confusión conceptual. Temo que lo que expone el senador A. Squella elude el problema planteado. La columna no afirma que la invitación a una eucaristía por parte de una autoridad infrinja el reparto de competencias. Tampoco que una persona por asumir un cargo público deba ocultar su fe. Lo que afirma es que una autoridad tiene en estas materias un deber de neutralidad: tratar con igual respeto y consideración a todas las creencias, sin emplear los recursos estatales para favorecer, o perjudicar, a ninguna de ellas.

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