Carlos Peña: “El apuro”

En su columna de El Mercurio, el académico de número reflexiona sobre la reciente visita a Argentina del presidente electo José Antonio Kast. 

De entre las virtudes más importantes de la política se encuentra el sentido de oportunidad, es decir, la capacidad para acompasar el momento en que un acto se ejecuta y el sentido que con él se intenta alcanzar o poner de manifiesto.

El viaje realizado por el Presidente electo al mandatario argentino escoltado por un conjunto de empresarios careció de ese sentido o, si se prefiere, fue inoportuno.

Y lo fue porque es inevitable que lo que surge de él sea la reafirmación de una cierta comunidad ideológica (y, es de esperar, no además de modales claro está) entre el gobierno del Presidente Milei y el Presidente electo José Antonio Kast, más que una convergencia de intereses entre los Estados que uno representa y el otro representará. Y algo semejante habría que decir del hecho de efectuar ese viaje acompañado de una comisión o comitiva empresarial que, de nuevo, arroja el sentido objetivo de una coincidencia ideológica, esta vez, entre la clase empresarial como suele llamársela y el gobierno de José Antonio Kast. Que este viaje haya ocurrido solo a más o menos 36 horas luego de la elección y que Kast y los dirigentes empresariales que le acompañan hayan debido tomar la decisión con tal premura (cambiando agendas, revisando memorándums y preparando el equipaje, incluso si fue somero, apresuradamente el lunes sino la misma noche del domingo) habla o de un acuerdo previo a la elección o de un nivel de confianza tal que admite la improvisación.

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