En su columna de El Mercurio, el presidente de la Academia Chilena de la Historia reflexiona sobre la normalización del comunismo en el escenario político actual de Chile.
¡Ha sido fácil ridiculizar el miedo al comunismo como patología anticomunista. Sucede que ante el comunismo en principio existen razones de sobra para un fundado temor, por lo que significó y efectuó en el siglo XX. Se dice que ya no existe el comunismo. Puede ser y yo mismo afirmo constantemente en estas páginas que Rusia, China y Vietnam ya no son comunistas; solo Corea del Norte lo es.
Primero, un reconocimiento. Como toda religión política, no solo recluta a seres dispuestos al mal desde un comienzo, sino que se nutrió de personas movidas por un fuerte impulso moral, de ira por los males del mundo y confianza en el pronto advenimiento del fin de la historia, o de la prehistoria, como sostenía Marx. Por lo mismo se da la paradoja —por la mezcla y mezcolanza entre el bien y el mal en la vida humana— de que los excomunistas han constituido un extraordinario aporte civilizatorio en el mundo cultural y también en la política a lo largo del siglo XX, lo que todavía resuena en el XXI.