Luis Riveros Cornejo: “Lección aún por aprender”

En su columna del diario Estrategia, el académico de número analiza las consecuencias de los temporales que han afectado al norte de Chile.

Chile ha sido golpeado una vez más por la naturaleza. Especialmente nuestra zona norte ha sido castigada por temporales excepcionales en su historia, trayendo sufrimiento a una población que ahora clama por auxilio. Las imágenes que nos transmite la televisión son verdaderamente dramáticas: casas y caminos demolidas por la acción de las lluvias, intensas marejadas y libres cauces de agua; población que sufre los embates derivados de tormentas de viento y lluvia; pérdidas materiales por doquier, envolviendo ganadería y lo que tendremos luego que observar en resultados agrícolas. Las imágenes y descripciones que se han hecho de la situación en distintos puntos son realmente dramáticas, y ponen de relieve lo que tantas veces se ha señalado: hay déficit de atención en materia de prevención sobre el desarrollo e impacto de estas catástrofes. Es cierto: nada en el contexto de las desatadas fuerzas de la naturaleza es totalmente previsible, pero sí es posible una labor de prevención especialmente en lo que concierne a temas estructurales en materia de instalación de edificaciones y de calidad preventiva en cuanto a caminos y accesos. Posiblemente es caro el tener una prevención que nunca será efectiva al ciento por ciento, pero también son más caras las consecuencias de no tenerla (se mencionan casi US$ 800 millones como costo total de esta tragedia).

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