Carlos Peña: “Ataque de nervios”

El académico de número examina la crisis intelectual y política de la izquierda en Chile, en su columna de El Mercurio.

La rencilla entre la senadora Vodanovic y la senadora Cicardini —discutieron con aspereza: brazos en jarra, el índice de una y otra subrayando admoniciones, la senadora Cariola con la boca en círculo y abriendo los ojos en señal de sorpresa por lo que oía a sus espaldas— muestra, como en un ejemplo, la crisis en medio de la cual se encuentra la izquierda.

Los analistas a veces emplean la expresión “quedar sin conducta” para describir la situación en que el sujeto no puede elaborar una respuesta articulada, ni siquiera formar un síntoma, o algo que parezca una respuesta, frente a una situación que lo desborda. Es el caso, por ejemplo, de una persona habitualmente contenida que, de pronto, en una discusión menor y sin razón aparente estalla en insultos obscenos, desbordada por sus pulsiones.

Es lo que parece estar ocurriendo a la izquierda: está sin conducta y por eso lo que se ve son aspavientos, rencillas, gestos sin sentido. Cuando eso ocurre a una persona, a un individuo, es que le falta mediación simbólica: se encuentra cara a cara con lo Real (el vacío o el dolor) sin ninguna envoltura fantasiosa que lo ayude a mitigar ese encuentro. Queda entonces estupefacto, hipnotizado por aquello que lo atrae y lo amenaza. Mutatis mutandis (cambiando lo que hay que cambiar) es lo que ocurre a la izquierda. Está sin conducta porque no tiene ideas, no parece haber entre ella y los desafíos a que se ve expuesta ninguna mediación conceptual o ideológica que le permita hacer frente a estos últimos.

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