En una entrevista con el periódico español El Debate, el académico honorario, filósofo y cientista político italiano aborda su perspectiva sobre la integridad en la política.
Se convirtió en el blanco de las iras de numerosos políticos de izquierdas por osar defender sin fisuras en la Eurocámara el derecho a la vida de los no nacidos y de los ancianos. Había comenzado recientemente el nuevo siglo, y Rocco Buttiglione era un conocido diputado italiano que había ocupado los cargos de ministro para la Unión Europea en el segundo Gobierno de Silvio Berlusconi y de ministro de Bienes Culturales en el tercero. Ahora ha visitado Madrid, donde participará esta semana en un seminario sobre la carta encíclica Dilexit nos del Papa Francisco, organizado por la Universidad Francisco de Vitoria.
El político y filósofo es miembro honorario de la Academia Chilena de Ciencias Sociales, Políticas y Morales; miembro desde su fundación de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales y asimismo de la Pontificia Academia de Santo Tomás. Con ocasión de su visita a Madrid ha sido entrevistado por el diario El Debate.
– Algunos recordamos aún la firme defensa que hizo usted en la Eurocámara de la vida frente al aborto. Pero podría parecer que, quien se embarca en esa batalla, está condenado al ostracismo…
– El político debe ganar. La función del político es ganar para poder hacer cosas. Pero si tienes que ganar contra la verdad, es mejor perder. Y el testimonio dado a la verdad, aún en la derrota, va a fructificar en el futuro. Va a crear una posición cultural, y no se puede hacer política si no se tienen convicciones firmes. ¿Cómo puede la gente tener confianza en uno que sigue la oportunidad del momento y nada más? Y por eso hay que evitar, si es posible, las batallas sobre los valores. Pero, si no es posible, hay que pelearlas hasta el final.