Pedro Gandolfo: “La verdad extraviada”

El académico de número reflexiona sobre la relación entre política y verdad en su columna de El Mercurio.

El discurso político no persigue la verdad sino el poder. En esto se distingue del discurso de la ciencia, de la filosofía y —lo pienso yo y otros más sabios que yo— también del de la literatura y de las artes en general.

Me pregunto si debemos exigirle a la política que en su búsqueda de obtener, retener o ampliar el poder sobre el Estado y la sociedad también se atenga a la verdad.

Un filósofo insistió en que hay dos formas de entender la verdad, ambas con una tradición importante en la historia del pensamiento.

La primera la define como la adecuación del intelecto a la realidad, del juicio o discurso a la cosa objeto de ese discurso. Si digo que la delincuencia en Chile es la misma que hace diez años, hago una afirmación falsa, porque falla esa adecuación.

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