La académica de número critica el debilitamiento de los valores comunitarios y el ascenso del individualismo en su columna de La Tercera.
Un nuevo escándalo nos ha sacudido en los últimos días: el aprovechamiento de más de 25.000 funcionarios públicos que, estando con licencias médicas, han salido del territorio chileno en circunstancias que debían guardar reposo total o parcial, usualmente en sus domicilios.
Ya estábamos acostumbrados al mal uso de las licencias médicas por parte de profesionales de la salud inescrupulosos, pero este abuso genera un impacto absolutamente superior.
En las distintas reflexiones que ha motivado este nuevo escándalo subyace la pregunta que ahora queremos formular explícitamente sin que ello suponga un ejercicio sociológico o filosófico: ¿Por qué un número tan significativo de personas se aprovecha del Estado? ¿Qué hay detrás? Podría haber varias respuestas a estas interrogantes.