El académico de número analiza las tensiones geopolíticas actuales en su columna de El Mostrador.
Permanece armado y alerta, a fin de que no se te pase tu oportunidad, ni se la ofrezcas a tu adversario.
Tito Livio
El silogismo dice que toda guerra comercial supone enemigos, pues éstos implican mayor gasto militar y éste deriva en economías de guerra. Conclusión: la guerra comercial declarada por Donald Trump no es ajena a las guerras de verdad.
Lo nuevo es que la guerra que hoy se perfila no sería como las otras pues, como advirtieron Einstein y Oppenheimer, el arma nuclear llegó para quedarse. Roto el duopolio de los EE.UU. y la ex Unión Soviética (URSS) hoy la tienen el Reino Unido, Francia, China, Israel, Pakistán y Corea del Norte. Además, estaría en el subterráneo de otras potencias entre las cuales Irán, que podría ensamblarla cuando su teocracia lo estime oportuno.
Sin embargo, cuando el Presidente ruso Vladimir Putin “normalizó” el uso del arma nuclear para afirmar su invasión a Ucrania, muchos pensaron que era una disuasión poco creíble, un aprovechamiento táctico de la fobia antiOTAN de Trump. No asumían que las estrategias que se cruzaron, tras la implosión de la URSS, generaron un proceso que mutó el equilibrio del terror de la Guerra Fría en un terror desequilibrado. La historia en gestación dirá que Putin y Trump sólo están aportando el factor irracional que faltaba.