El académico de número analiza las tensiones e indefiniciones políticas e ideológicas del gobierno en formación de José Antonio Kast, en su columna de El Mercurio.
El gobierno en formación del Presidente electo Kast enfrenta definiciones que le resulta difícil adoptar.
En primer lugar, la articulación de sus fuerzas de apoyo. ¿Ingresarán en igualdad de condiciones, y con qué cuotas de poder e influencia, republicanos, socialcristianos, nacional-libertarios, UDI, RN, Evópoli, Amarillos y Demócratas? ¿Formarán una gran coalición, una alianza programática, un bloque parlamentario o sucesivos anillos según su cercanía con el Presidente electo? Desde el comienzo, se ha instalado aquí una doble tensión.
Por un lado, el rol de Kaiser y los nacional-libertarios. Útiles durante la campaña para amortiguar el perfil ideológico del candidato, ahora resultan un estorbo. Kaiser exige no solo un lugar, sino además una posición relevante para él y prioridad para la batalla cultural.
Por otro lado, el incordio llamado Chile Vamos. ¿Existe todavía o cabe hablar de tres partidos separados? ¿Cómo se integrará el factor liberal a un gobierno que claramente desconfía y a veces aborrece el liberalismo político, el pluralismo ético y la diversidad cultural?