José Joaquín Brunner: “Educar en la era de la IA”

El académico de número examina cómo la irrupción de la inteligencia artificial está transformando la educación, en una columna de El Mercurio.

León XIV ha publicado su primera encíclica, Magnifica Humanitas, que aborda la protección de la dignidad humana en la era de la inteligencia artificial. Aunque no es un documento dedicado exclusivamente a la educación, este tema ocupa un lugar importante, especialmente en el capítulo sobre “la verdad como bien común”. Es como si el Pontífice quisiera recordarnos que la cuestión educativa, más allá de los aspectos técnicos o curriculares, se centra en la verdad y en nuestro crecimiento personal.

La síntesis de su argumento puede resumirse así: toda tecnología moldea a quienes la usan; por lo tanto, educar en la era de la IA también implica aprender cuándo y para qué no usarla. Los procesos educativos necesitan tiempo, lentitud y paciencia —la encíclica menciona a Platón y la imagen del conocimiento que surge al frotar conceptos como pedernal hasta que se produce la chispa de comprensión—, mientras que la cultura digital fomenta la inmediatez, la sobreestimulación y la fatiga ante la dificultad de buscar la verdad. Esto plantea tres desafíos: uno sociopolítico (la desigualdad en el acceso), otro pedagógico (currículos y docentes desbordados por el cambio), y uno que llama “intelectual y sapiencial”: el peligro de una educación que carece de amor por la verdad, donde el flujo constante de información reemplaza la reflexión y se acumulan conocimientos fragmentados sin un horizonte de sentido. La solución es una alianza educativa entre familia, escuela, comunidad y Estado, y la convicción de que la escuela debe ofrecer aquello que el digital no puede: tiempo compartido para aprender y relaciones confiables.

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