Jorge Correa Sutil: “Gobernar una emergencia”

El académico de número analiza la estrategia política y narrativa del gobierno de José Antonio Kast, en su columna de El Mercurio.

Si alguien nos habla de enfrentar una emergencia, es probable que pensemos en la atención de primeros auxilios en la urgencia de un hospital, en la acción de Bomberos ante un incendio o en lo que hacemos cuando un temblor adquiere visos de terremoto. Una emergencia es una situación de peligro o desastre que requiere acción inmediata. El apego del gobierno de Kast a esta imagen, el haber elegido la marca de gobierno de emergencia como título de su relato es potente, presenta varias ventajas, pero también conlleva limitaciones que amenazan parálisis.

La decisión es congruente con la mayor ventaja de su campaña: la de haberse presentado como la antítesis de la continuidad. Solo cabe presentarse como un gobierno de emergencia si algún fenómeno dejó al país en estado calamitoso y ese fenómeno no ha provenido, esta vez, de la naturaleza.

La consigna también refuerza la idea de contraste en un segundo sentido: el nuevo gobierno viene a poner formalidad donde reinaba la informalidad, al trabajo riguroso allí donde hubo improvisación, a tratar con respeto allí donde reinó la descalificación, a estar en los detalles allí donde solo hubo generalidad o frivolidad, a ser pragmático donde hubo ensoñación.

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