Joaquín Fermandois: “Washington y Beijing”

En su columna de El Mercurio, el presidente de la Academia Chilena de la Historia analiza la posición internacional que debería adoptar Chile frente a la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China.

Un grupo de académicos con buenos pergaminos ha enrostrado al Gobierno el haberse alineado con Washington. A la vez, empujan a cerrar filas junto a países como los BRICS, una laxa entente que solo celebra reuniones de cuando en cuando. En lo básico, no se puede comparar el papel que en la historia de nuestro país (y región) han desempeñado ya sea EE.UU. y últimamente China. Se trata de ellos dos.

Quienes hemos dedicado una vida al estudio de estas realidades, y más todavía si hemos aquilatado como positiva para el mundo la simple existencia de EE.UU., estamos un tanto atónitos al presenciar la evolución de la última década. Lo que representa Trump en el campo internacional ha sido parte de un alma de la cultura norteamericana siempre atenuada y sublimada por ideales, por un talento pragmático y por sólidas doctrinas encarnadas en el alma de la nación. Ahora las cosas se invirtieron. ¿Se tratará de un mal sueño que se disipa al despertar o imprimirá un curso decisivo a esa nación y su proyección global? Se verá.

Cuando se cantan alabanzas a un solo elemento de la realidad, eso que se llama realismo (pedestre), el poder y la fuerza, y se lo transforma en un fin en sí mismo, el genio se escapa de la botella. La actual administración norteamericana se esfuerza por identificar una noción no fácil de definir, el interés nacional, con la libido de poder del inquilino de la Casa Blanca. Hay que cruzar los dedos para que Washington retorne a su derrotero de más de dos siglos. Sin ser perfecto, fue el gran motor de la creación de lo moderno y salvó el equilibrio mundial en sentido creativo en el siglo XX hasta hace unos años.

>> Texto completo en El Mercurio (bajo suscripción)