Eugenio Tironi: “Ortodoxia y omisión”

En su columna en El Mercurio, el académico de número analiza el nuevo plan económico y político anunciado por el presidente José Antonio Kast. 

El Presidente Kast anunció hace pocos días su “proyecto para la reconstrucción nacional y el desarrollo económico y social”. Las propuestas, como era de esperar, han dominado la agenda.

No hay sorpresas. El Presidente es consistente con lo que prometió en la campaña: que llegaría a La Moneda a remecer el árbol y hacer cambios, por duros que fueran. Apela nuevamente a la ética del rigor, la misma que quedó plasmada en los primeros días, cuando rechazó activar el fondo estabilizador del precio de las gasolinas.

Las medidas anunciadas responden, sin ambigüedades ni mitigaciones, a la filosofía económica de la derecha más ortodoxa. Es su derecho: lo ganó en las urnas.

¿En qué consiste esa filosofía? Muy simple: en usar el poder político para transferir iniciativa y recursos a los actores privados, sea en su condición de consumidores, de trabajadores, de comerciantes o de empresarios. Menos impuestos a las empresas y a las donaciones, menos costo de la mano de obra, menos contribuciones, menos tributos a los capitales repatriados. No “para favorecer a los ricos”, como se acusa desde la izquierda: para poner más riqueza en los bolsillos de los agentes privados y expropiar poder al Estado. Jaime Guzmán en estado puro.

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