Eugenio Tironi: “Delirio tecnocrático”

El académico de número analiza la relevancia de la encíclica Laudato si’ del papa Francisco en una columna del diario El Mercurio.

Publicada en 2015, Laudato si’ fue leída como un manifiesto ecológico. Se interpretó —con razón— como un llamado a cuidar la “casa común” frente a un “progreso científico y tecnológico” que, escudado en el respeto a las leyes de la economía y en una promesa de bienestar que excluye a buena parte del planeta, se ha emancipado de toda reflexión ética y ha reducido la naturaleza a una masa inerte, disponible para su manipulación.

Pero la encíclica iba aún más lejos. Era una advertencia frente a la hybris que anima al proyecto tecnocrático: la idea de que el ser humano puede —y debe— dominar sin límites la naturaleza y eliminar todo misterio.

Francisco fue cuidadoso. Tomó distancia de toda demonización. Reconoce a la ciencia y la tecnología como intentos nobles de comprender y mejorar el mundo; como expresión de la creatividad humana, de ese “don de Dios” que permite crear belleza y aliviar el dolor. Su crítica se dirige al “paradigma tecnocrático”, por un lado, y al “antropocentrismo moderno”, por otro: dos rostros de una misma arrogancia humana, que desconoce la relación de interdependencia con la naturaleza y con los otros, así como la conciencia de los propios límites.

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