Ernesto Ottone: “Tiempos imperiales”

El académico de número reflexiona sobre el debilitamiento de la democracia como referente global en su columna de La Tercera.

El mundo que se había conformado después de la Segunda Guerra Mundial comenzó a hacerse irreconocible con el fin de la sociedad industrial y el comienzo de la sociedad de la información, en el último cuarto del siglo XX.

Primero cayó el llamado “campo socialista”, con la Unión Soviética a la cabeza, y surgieron voces optimistas que pensaron que el triunfo de Occidente en la Guerra Fría llevaría a un mundo más homogéneo y armónico, que algunos llamaron “Pax americana”. En ese mundo la democracia liberal sería un referente cada vez más universal.

Sin embargo, la cosa fue mucho más compleja y desdichada. Mientras más avanzaba la sociedad digital, la inteligencia artificial y la neurociencia, cada vez ellos iban menos de la mano con avances en la convivencia pacífica y la anhelada mayor armonía. La democracia y la convivencia pacífica comenzaron a hundirse en un atardecer donde sus contornos se hacían cada vez más difusos.

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