En su columna de El Mercurio, el académico de número advierte sobre el carácter democrático del gobierno de José Antonio Kast.
Para no enredarnos en una discusión semántica digamos que el actual gobierno es un gobierno compuesto por diversas derechas, cuya coalición oficialmente no es coalición, y en la práctica a veces lo parece y a veces no.
Ella está compuesta por un sector de derecha dura al cual pertenece el presidente de la República, ese sector conforma, por la naturaleza de las cosas en un país presidencial, el “grupo dirigente”.
El segundo componente es la derecha clásica, que ella sí es una coalición de varios partidos que han recorrido juntos el ya largo proceso de afianzamiento democrático y sus avatares, en ella predominan largamente quienes han adoptado un aprecio por el sistema democrático y tienden a morigerar las pulsiones autoritarias que aparecen, de tarde en tarde, en el grupo dirigente duro.