Publicada en el Diario Talca, el académico de número comenta y analiza su último libro “Caminando por la cornisa. Del Siglo XX al Siglo XXI”.
Ernesto Ottone Fernández (Santiago, 1938) es sociólogo y ensayista, Doctor en Ciencias Políticas, Universidad La Sorbonne–Nouvelle de París; académico de la Universidad de Chile, profesor honorario de la Universidad Diego Portales, miembro de Número de la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales del Instituto de Chile. Entre sus libros destacamos: “La democracia en la neblina. Un extravío peligroso”, “El viejo puerto. Un ejercicio de memoria”.
Ernesto, caminar por la cornisa tiene incertidumbres y desafíos. Usted avanza por la cornisa, ¿qué mirada tiene?
“Que yo caminara por la cornisa sería lo de menos, lo grave es que el mundo entero camina por la cornisa, vivimos un desfase enorme entre nuestro desarrollo científico y tecnológico y nuestro avance civilizatorio, ético y democrático, con una geopolítica en disputa por nuevas y antiguas potencias. La situación se parece en algo a los años 30 del siglo pasado antes de la Segunda Guerra Mundial, sólo que la capacidad destructiva de hoy es mucho mayor”.
Su niñez transcurrió en una ciudad de provincia, Valparaíso. Y como usted dice: “La ciudad es un puerto con un pasado brillante y cosmopolita, hasta legendario, pero ello era sobre todo un recuerdo de mis padres: la ciudad ya había perdido su impulso propulsivo, sus luces habían perdido lustre; ya había iniciado una decadencia hace varias décadas”. ¿Qué queda de ese Valparaíso?
“Queda la bahía, una de las más bellas del mundo, el encanto de lo que no han podido destruir, una historia extraordinaria, universidades muy buenas. Queda la esperanza que en un momento se retome lo que había descubierto el presidente Lagos, que Valparaíso es un patrimonio universal y que después se olvidó”.