Daniel Mansuy: “La primera emergencia”

En su columna de El Mercurio, el académico de número analiza los primeros desafíos políticos y económicos que enfrenta el gobierno del presidente José Antonio Kast.

El diseño rozaba la perfección: anuncios en todos los frentes, copamiento de la agenda, crítica ácida a la administración anterior, una serie de símbolos muy cuidados para marcar la ruptura, y la lista podría seguir. Si la campaña de José Antonio Kast funcionó como reloj, sus primeros días de gobierno no fueron muy distintos: todo parecía calculado, medido y pensado, hasta el punto de que la oposición se quedó sin voz. El oficialismo parecía llenarlo todo, sin dejar espacio disponible (dicho sea de paso, suele decirse que el modelo es Trump o Milei, pero quizás hay otro ejemplo más pertinente: el primer año de Sarkozy, en 2007).

Sin embargo, como decía Napoleón, hay dos tipos de planificaciones: las buenas, que fracasan por circunstancias imprevistas; y las malas, que suelen tener éxito por esas mismas circunstancias. Dicho de otro modo: la política tiene más que ver con la capacidad de adaptación que con las proyecciones iniciales. Todo indica que las vastas consecuencias del ataque de Estados Unidos a Irán es uno de esos acontecimientos que —estando fuera de todo control del gobierno— bien podría estropear todos los planes. El régimen iraní ha resistido más de lo esperado, provocando un enorme caos en el mercado mundial de petróleo. Por lo mismo, el bloqueo en el estrecho de Ormuz —por donde pasa un quinto de la producción de crudo— ha aumentado los precios en forma considerable. Dado que es poco probable que el conflicto tenga rápido final, la economía global deberá lidiar al menos durante varios meses con la nueva realidad.

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