Columna publicada en El Mercurio por el profesor titular de la Facultad de Artes Liberales de la Universidad Adolfo Ibáñez.
La ministra de Ciencias, Ximena Lincolao, ha decidido cambiar los criterios de asignación de Becas Chile para algunos programas en el extranjero, priorizando áreas temáticas relacionadas con la ciencia y la tecnología, a costa de las humanidades y las ciencias sociales. Algunos de sus argumentos refieren al impacto en el desarrollo y los desafíos del futuro.
Pareciera ser correcto. Si se trata de asignar recursos escasos pensando en mayor retorno económico, los echaría cualquier gerente de empresa que tiene en mente ganancias rápidas y bonos a fin de año.
Pero para la ministra, como su cargo lo señala, no es suficiente; y las funciones públicas en cargos tan relevantes deben atender a criterios que van más allá del retorno económico.
Es una ducha fría para la derecha. Parecía que la tradicional alergia o desconfianza propia de amplios sectores de la derecha local (a diferencia de derechas más cultas) a los asuntos culturales, intelectuales y también artísticos estaba en retirada.