Cristián Warnken: “La serendipia”

El académico de número reflexiona sobre la relevancia de la lectura en su columna de El Mercurio.

Ha sido una semana intensa de celebración del Día del Libro. Por todas partes se lo celebra, ¿pero qué lugar ocupan de verdad los libros en nuestra vida cotidiana? ¿Se conversa en las sobremesas familiares sobre los libros que leímos, se estimula de verdad en los colegios la “pasión de leer” de la que hablaba Gabriela Mistral?

Recordemos ese fragmento memorable de Mistral sobre la “pasión de leer”: “La faena en favor del libro que corresponde cumplir a padres y maestros es la despertar la apetencia del libro, pasar allí al placer mismo y rematar la empresa dejando un simple agrado promovido a pasión (…). Hacer leer, como se come, todos los días, hasta que la lectura sea, como el mirar, ejercicio natural, pero gozoso siempre”. Placer, pasión, no obligación ni “deber ser”, transmisión por “osmosis”: el que disfruta leyendo contagia a quien lo ve en esa fiesta. Más que discursos rimbombantes y declarativos sobre la importancia de leer, lo que se necesita es generar instancias, rituales de lectura compartida, en que se saboree el libro como se hace con un buen vino. Catas de lectura. Banquetes de poesía y literatura.

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