Ceremonia de Inauguración del Año Académico 2026 del Instituto de Chile

El académico de número de la Academia Chilena de Ciencias, Sociales, Políticas y Morales, José Rodríguez Elizondo, pronunció la conferencia “Qué hacer cuando la inseguridad es global”.

El miércoles 10 de junio, el miembro de número de la Academia Chilena de Ciencias Sociales, Políticas y Morales, José Rodríguez Elizondo, pronunció el discurso central titulado “Qué hacer cuando la inseguridad es global” en la Inauguración del Año Académico 2026 del Instituto de Chile. La ceremonia pública y solemne fue encabezada por el presidente del organismo y Presidente de la Academia Chilena de Ciencias, Sergio Lavandero González, y contó con la presencia del Vicepresidente del Instituto de Chile y Presidente de la Academia Chilena de Ciencias Sociales, Políticas y Morales, Jaime Antúnez Aldunate; autoridades y representantes de las seis academias que integran el Instituto de Chile; entre otros, quienes reflexionaron sobre los desafíos que enfrenta el país en un escenario marcado por profundas transformaciones científicas, tecnológicas, sociales y políticas.

En la instancia, el escritor, abogado, periodista y diplomático, José Rodríguez Elizondo, desarrolló una reflexión sobre el actual escenario internacional y sus repercusiones para Chile. En ella, el académico de número destacó que “[…] vivimos un tiempo de inseguridad global. En ese marco amplio, la inseguridad se está expresando en la fragilidad de las democracias, la fortaleza de las grandes dictaduras, la primacía de la geopolítica sobre la diplomacia y la violación flagrante del Derecho Internacional”. Además, agregó que “ya no hay espacios vacíos entre la seguridad internacional, la seguridad regional y la seguridad nacional. Todos esos espacios se han llenado con una inseguridad ecuánime, idónea para generar una espiral catastrófica en lo social, económico y político: léase, desarrollo bloqueado, desconfianzas intrasistémicas, crisis de la representación democrática, debilidad del Estado y potenciación correlativa de las amenazas externas. En el extremo estaría el Estado fallido”. Por último, concluyó que “la inseguridad vigente nos dice que ya no somos la copia feliz del Edén. Muchos pueden pensar que esto es pesimismo. Pero es lo que hay. Por eso, cualquier estrategia para fumigar la inseguridad debiera comenzar por una ducha de realidades… y una quimioterapia contra funas y eslóganes agresivos. Ello exige una terapia cultural humanista y patriótica, a cargo de genuinos líderes políticos, espirituales, intelectuales, científicos, empresariales y militares”.

Durante el evento, el presidente del Instituto de Chile, Sergio Lavandero González presentó una propuesta estratégica orientada a modernizar la corporación de cara a la próxima década. En sus palabras, el Presidente de la Academia Chilena de Ciencias instó a transformar las seis academias nacionales —que agrupan el saber científico, médico, histórico, social, artístico y de la lengua — de sociedades honoríficas pasivas en instituciones activas, dinámicas e influyentes en el debate sobre las políticas públicas chilenas. En ese sentido, afirmó que “las academias nacionales más exitosas del mundo desarrollado son proactivas y emprendedoras. El Instituto de Chile debe inspirarse en estos modelos para consolidarse como un pilar imprescindible del desarrollo intelectual, social y democrático de la nación”.