Agustín Squella: “¿Qué edad tienes?”

El académico de número reflexiona sobre como las personas envejecen culturalmente en su columna de El Mercurio.

Parece una pregunta fácil de responder, aunque la verdad es que tenemos varias edades y no solo la que puede saberse merced a nuestra memoria, y si esta última anduviere muy mal, consultando la cédula de identidad. A esa llamamos “edad cronológica”, pero hay también una “edad biológica”, que es la que tiene nuestro cuerpo y que puede calcularse consultando a un gerontólogo. Tenemos igualmente una “edad psicológica”, que es la que sentimos tener y que siempre es menor que las dos anteriores. Hay también una “edad burocrática”, aquella en que nos jubilan, y que, a contrapelo del actual y retardado proceso de envejecimiento, suele adelantarse a aquella en que se podría y querría seguir trabajando. En cuanto a la “edad social”, es la que nos echan los demás cada vez que después de largo tiempo nos encontramos con otros y nos engañamos con frases como “Pero si estás igual que antes” o “¿Cómo lo haces para verte tan joven?”, o que nos mentimos a nosotros mismos declarando estar siempre “como tunas”. Creo que hay también lo que podríamos llamar “edad existencial”, que vendría siendo una combinación de todas las anteriores y que, al ser enteramente subjetiva, es muy difícil de estimar de manera compartida. Se trata de una especie de balance o promedio de todas las edades mencionadas antes y que va decantándose muy lentamente y de manera difusa.

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