En una columna de El Mercurio, el académico de número y el director ejecutivo de la Fundación Choshuenco reflexionan sobre la necesidad de fortalecer las políticas públicas de primera infancia en Chile.
El proyecto de ley de Sala Cuna Universal elimina una de las barreras que ha afectado la participación laboral y el empleo de mujeres en Chile. Además, invita a reflexionar sobre el cuidado y educación de primera infancia.
La evidencia científica sigue mostrando con mucha claridad la importancia que tienen los primeros cuatro años de vida para el desarrollo de las habilidades cognitivas y socioemocionales de los niños (por ejemplo, Carozza et al., 2025). Las distintas experiencias que tienen los niños en esta etapa de sus vidas, cuya calidad está, en promedio, muy marcada por su origen socioeconómico y cultural, generan diferencias en la expansión de esas habilidades, introduciendo inequidades significativas que luego son muy difíciles, sino imposibles, de reparar completamente.
El proyecto de sala cuna (para niños de entre 0 y 2 años), que esperamos llegue a buen término, debe ser el primer hito de una estrategia orientada a lograr mayor igualdad de oportunidades. El Ministerio de Educación tiene una tarea insustituible en, al menos, dos dimensiones.