José Joaquín Ugarte: “Misa gubernamental”

En su carta al Director del diario El Mercurio, el académico de número sostiene que el Estado chileno no solo puede, sino que en ciertos casos debe reconocer un lugar especial a la religión católica debido a su importancia histórica y cultural para el país.

Señor Director:

El profesor Carlos Peña ha replicado a mi última carta sosteniendo que el Estado tiene un deber de neutralidad en materia religiosa, fundado en la obligación de tratar por igual a todos los ciudadanos y sus creencias. Por otra parte, ha invocado un texto de Joseph Ratzinger —el entonces joven sacerdote y perito del Concilio que con el tiempo llegó a ser el gran Pontífice Benedicto XVI— contra mi cita del Concilio Vaticano II. Respondo:

a) El Estado debe tratar por igual a todos los ciudadanos en cuanto a lo sustancial, pero no en cuanto a sus opiniones o a sus creencias. El Estado debe tener en cuenta especialmente a la religión católica, no solo por su verdad, sino porque así lo exige el bien común, dado que forma parte de la identidad nacional; así lo ha hecho en toda nuestra historia republicana.

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