En su carta al Director del diario El Mercurio, el académico de número sostiene que el Estado chileno no solo puede, sino que en ciertos casos debe reconocer un lugar especial a la religión católica debido a su importancia histórica y cultural para el país.
Señor Director:
El profesor Carlos Peña ha replicado a mi última carta sosteniendo que el Estado tiene un deber de neutralidad en materia religiosa, fundado en la obligación de tratar por igual a todos los ciudadanos y sus creencias. Por otra parte, ha invocado un texto de Joseph Ratzinger —el entonces joven sacerdote y perito del Concilio que con el tiempo llegó a ser el gran Pontífice Benedicto XVI— contra mi cita del Concilio Vaticano II. Respondo:
a) El Estado debe tratar por igual a todos los ciudadanos en cuanto a lo sustancial, pero no en cuanto a sus opiniones o a sus creencias. El Estado debe tener en cuenta especialmente a la religión católica, no solo por su verdad, sino porque así lo exige el bien común, dado que forma parte de la identidad nacional; así lo ha hecho en toda nuestra historia republicana.