Lucía Santa Cruz: “Homenaje a la cultura occidental”

La académica de número reflexiona sobre los aportes a la historia de la humanidad en su columna de El Mercurio.

Una reciente visita a París y su infinita belleza me han incitado a reflexionar sobre la importancia de la cultura occidental, hoy día tantas veces desvalorizada, criticada e incluso repudiada.

Existe una moda que tiende a pensar a Occidente meramente como el resultado de una historia elitista, diseñada por hombres blancos, europeos, heterosexuales, teñida por el colonialismo, la esclavitud y la desigualdad, como si estos fenómenos no fueran igualmente parte integral de muchas otras culturas antes y después. Esto se debe en gran medida a la tendencia a juzgar el pasado por estándares políticos y morales del presente, y a la presunción relativista de que todos los productos culturales son igualmente valiosos. Como consecuencia se ha producido un declive cultural e intelectual, un desprecio por obras de valor eterno, empobreciendo de este modo nuestra visión del mundo, la comprensión de la naturaleza humana y el razonamiento ético, reduciendo así la profundidad y riqueza del sentido de la vida.

Los aportes de la cultura occidental a la historia de la humanidad son inconmensurables, muchos de ellos íntimamente ligados a la cristiandad. El cristianismo es la primera religión en la historia de la humanidad que no es para los héroes y triunfadores, sino que —basado en una concepción de la igual dignidad y el valor intrínseco de cada persona— privilegia a los débiles, pobres, enfermos y desvalidos, y enfatiza la compasión, el perdón y la misericordia. Esto no significa que siempre haya cumplido con estas altas aspiraciones, pero sí han sido los principios orientadores de esta civilización. Más aún —a pesar de los conflictos que muchas veces se produjeron entre ciencia y religión— el cristianismo también tuvo un rol muy activo en la preservación del conocimiento, pues fue en los monasterios y en las catedrales que se guardaron e hicieron accesibles a un público más extenso los manuscritos y textos clásicos, y sus universidades fueron los agentes principales de la investigación y los transmisores de los conocimientos adquiridos. Tampoco es posible ignorar el valor de su producción artística en la arquitectura gótica, la pintura religiosa medieval y el arte renacentista, como asimismo la contribución al desarrollo que los grandes músicos hicieron, muchas veces inspirados por la fe, y otras simplemente financiados por mecenas cristianos.

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