José Joaquín Brunner: “Abajismo nacional: todo va para abajo (menos en mi casa)”

El académico de número interpreta el ambiente social actual en Chile en su columna de El Líbero.

Chile llega a la elección con una mezcla conocida: cansancio, irritación y descreimiento. La conversación pública reverbera en clave de “pendiente descendente”: se habla de deterioro institucional, de seguridad perdida, de estancamiento económico, de incapacidad política. La sensación de época se puede resumir así: todo va para abajo. Y, sin embargo, cuando el plano se acerca -cuando pasamos del país al interior del hogar- el cuadro cambia. En la casa propia, con la familia, en el trabajo inmediato, la evaluación suele ser menos sombría, como muestran de manera consistente las encuestas de opinión del último año. La más reciente del CEP es un buen ejemplo de esta bifurcación de sentimientos. Abajismo, aquí, nombra esa tendencia generalizada a concluir que todo cae… salvo lo mío.

¿Qué es “abajismo” y por qué sirve para pensar este momento?

La palabra nació en clave social: una ironía sobre la moda de “bajar” -de impostar cercanía con lo popular- como reverso del arribismo. Con los años, se estiró hasta convertirse en una actitud: un modo de leer la realidad donde lo auténtico está “abajo” y todo lo demás declina. En esta columna uso abajismo para nombrar la pulsión a diagnosticar caída por defecto. Dicha narrativa selecciona lo que confirma el descenso, omite o minimiza lo que sube, incluso lo que mantiene su trayectoria anterior.

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