José Joaquín Brunner: “Universidad y democracia”

En su columna de El Mercurio, el académico de número analiza los desafíos internos y externos que enfrentan las universidades en el mundo.

Hay tres asuntos íntimamente relacionados en la historia reciente de las universidades: su autonomía, libertad académica y autogobierno institucional. La propia idea de universidad —desde Guillermo von Humboldt en Berlín de comienzos del siglo XIX hasta el Índice 2025 de Libertad Académica de la Friedrich-Alexander-Universität— se funda sobre esa trilogía de elementos.

La autonomía hace posible y protege el autogobierno de las instituciones y crea, a la vez, el ambiente para que florezcan las libertades de enseñar, investigar y aprender.

Sin embargo, esta combinación de elementos se expresa en plenitud sólo en sistemas democráticos. En la medida que estos últimos decrecen, o atraviesan crisis turbulentas, o dan paso a sistemas semidemocráticos con incrustaciones autoritarias, también el Índice de Libertad Académica retrocede. Así viene ocurriendo durante los últimos años en países tan diversos como EE.UU., Argentina, Bolivia, Israel, Palestina/Gaza, Portugal, México, Lituania, Georgia, Turquía y Hungría, entre otros.

Sin duda, Estados Unidos es el caso de mayor impacto mundial. Allí, desde el día uno, el gobierno Trump ha declarado una guerra contra las más reputadas universidades de dicho país, acusándolas de ser elitistas, culturalmente woke, favorecer políticas DEI (prodiversidad, equidad e inclusión), acoger el antisemitismo y acumular grandes patrimonios exentos de tributos.

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