Sesiones

“Transhumanismo y Neohumanismo”

En la sesión ordinaria de agosto el expresidente de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, Stefano Zamagni, y el profesor de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Cristóbal Orrego Sánchez, analizaron el impacto actual de los paradigmas transhumanista y neohumanista en el mundo.   

La sesión de agosto de la Academia Chilena de Ciencias Sociales, Políticas y Morales tuvo como ponentes invitados al expresidente de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, Stefano Zamagni, y al profesor de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Cristóbal Orrego Sánchez, quienes reflexionaron sobre los alcances que rodean al transhumanismo y al neohumanismo en el mundo. 

El primero en intervenir fue el economista italiano, Stefano Zamagni, quien abordó los desafíos y problemáticas del programa científico y cultural del transhumanismo. “Uno de los grandes problemas epistemológicos del paradigma transhumanista es que afirma que la verdad no existe a priori, sino que existe a posteriori, que es un concepto que se relaciona al pragmatismo, que es una corriente de pensamiento filosófico típica americana”, explicó.

A su vez, agregó que existe un problema ético debido a que “los transhumanistas no sólo desean programar la inteligencia artificial, sino que también la conciencia artificial”. Por otro lado, compartió que a futuro se proyecta un problema económico porque “la corriente transhumanista prevé que en 25 años más el ser humano no tendrá la necesidad de trabajar, debido a que todas las cosas serán producidas por la inteligencia organoide”. También, planteó que “podría surgir un problema político que tiene relación con la pregunta sobre si el proyecto transhumanista es compatible con la democracia como se entiende en el mundo occidental”. 

Para finalizar, Zamagni invitó a los académicos de todo el mundo a utilizar sus pensamientos y conocimientos para “buscar nuevas soluciones para progresar como sociedad, porque nosotros queremos adelantos, pero de una manera que no sacrifique el humanismo. Esta es una de las razones por las cuales hoy se habla de neohumanismo”.    

Luego, fue el turno del Doctor en Derecho por la Universidad de Navarra, Cristóbal Orrego Sánchez, quien explicó que “hay una orientación de renovar el humanismo para hacerle frente a una excesiva tecnificación de la vida humana, que está alcanzando su cota máxima en lo que se llama posthumanismo, con un antecedente en el transhumanismo y en el debate, que ya lleva algunas décadas, sobre el human enhancement o mejoramiento humano”.

La inmensa mayoría de los autores transhumanistas de este movimiento son no creyentes […] que tienen toda una ideología que es simplemente la exacerbación de la emancipación respecto de la Creación y por tanto respecto del Creador. Y yo sugiero que para entender el fenómeno se piense en dos ámbitos del pensamiento cristiano […] las verdades sobre los dones en el jardín del Edén y las propiedades de los cuerpos resucitados”, continuó.  

Al concluir su exposición, Orrego enfatizó que “el modelo de santidad que propone el cristianismo es la inversa del transhumanismo […] La paradoja cristiana, que es la paradoja del Dios-hombre y la paradoja de la cruz, es radicalmente opuesta, me parece a mi, no a progresos puntuales en la línea tecnológica, sino a la mirada de fondo de que puede haber un sustituto tecnológico del paraíso terrenal”.