“Odio y violencia en la sociedad chilena. Orígenes,​ ​causas, consecuencias y correctivos”

En abril la sesión ordinaria de la Academia contó con la presencia del académico y psiquiatra Dr. Otto Dörr y del psicólogo Gonzalo Rojas-May. Los expositores analizaron la violencia sostenida en el ambiente político de Chile por más de un año.

“Vivimos un tiempo de extraordinaria dificultad”. Con estas palabras, el presidente de la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales, José Luis Cea, inició la sesión ordinaria de abril para reflexionar sobre “el odio y la violencia en la sociedad chilena”. 

El primer invitado en exponer fue el doctor Otto Dörr Zegers, miembro de número de la Academia Chilena de Medicina del Instituto de Chile. Comenzó su exposición manifestando que “Chile hoy está viviendo una crisis mucho más moral que económica y sanitaria”.

“La primera pregunta que habría que plantearse es si estas muestras de descontento, rabia y violencia que se han presentado en Chile y en otros países de Occidente – aunque con mucho mayor intensidad en nuestro país – tienen algo en común, a pesar de haber sido desencadenadas por motivos diferentes. Mi respuesta es que sí y que este fenómeno obedece a una crisis de identidad provocada por el proceso de globalización”, afirmó el Dr. Dörr.

Acusó también que “se ha venido produciendo una profunda crisis de identidad, particularmente en los jóvenes” los que “empiezan a ser dominados por los medios de comunicación de masas y los objetos de consumo”.

Cerró su exposición proponiendo que para superar “esta severa crisis que sufre el país – en rigor más moral que económica – debe pasar por una profunda reforma en la educación”, que a su vez pasa por reencantar a los jóvenes con la lectura, la historia, el arte y la cultura en general.

A continuación expuso el psicólogo, profesor Gonzalo Rojas-May Ortiz, quien inició sus palabras diciendo estar absolutamente de acuerdo con el diagnóstico del Dr. Dörr.

Rojas-May mencionó que, desde hace años, en su práctica profesional “vengo notando un severo malestar, individual y colectivo, una queja permanente”. “La crisis que vivimos sin lugar a dudas es de educación, tiene relación con la pobreza lingüística”. “Tenemos un analfabetismo funcional superior al 60%. Cuando la mayoría de la población no entiende lo que lee, indudablemente las formas más primitivas del comportamiento humano abren un espacio particularmente peligroso”, apuntó.

El profesor y psicólogo calificó a la sociedad chilena actual como “adolescente”, que hoy se mueve por el interés material. “De pronto esta capitanía pobre, logró acceder a un menú amplio”, dijo haciendo referencia al explosivo crecimiento que ha tenido Chile en los últimos años. Sin embargo aclaró que a pesar de que los índices económicos mejoraron, “probablemente somos parte de la peor ciudadanía en términos de formación cívica y política de los últimos 100 años”. 

“Querámoslo o no la tecnopolítica se ha instalado. Y si no aprendemos a funcionar en esa lógica estamos inevitablemente perdidos. Es cierto, tenemos que volver al diálogo y principios fundamentales, pero en el marco de la realidad tecnológica del siglo XXI. Si no lo hacemos estamos condenados al fracaso”, agregó.