“Lo que la Constitución no puede dar”

El académico de número Enrique Barros Bourie y el historiador Joaquín Fermandois Huerta, como invitado, expusieron sus análisis sobre la importancia del derecho y las instituciones a seis meses del plebiscito que podría cambiar el documento constitucional de 1980.

En la primera sesión del 2020, inédita vía online, tras el cambio de fecha del plebiscito de abril a octubre debido a la crisis sanitaria, la Academia se reunió para reflexionar sobre el tema “lo que no puede dar la Constitución”.

El primero en exponer fue el profesor e historiador de la Universidad Católica, presidente actual de la Academia Chilena de la Historia, autor de numerosos libros y columnista del diario El Mercurio, Joaquín Fermandois, quien fue invitado a presentar 11 puntos sobre las fortalezas, debilidades y desafíos de la Constitución.

Fermandois comenzó aclarando que en Chile el proceso constitucional se dio de la misma forma que la mayoría de los países democráticos. Luego habló sobre el fracaso de las repúblicas en la región.

“En latinoamérica, tenemos 200 años de crisis republicana. Esto nos debe hacer pensar profundamente sobre el sistema político de nuestras sociedades, en latinoamérica tenemos 252 constituciones desde 1808 hasta ahora”, dijo el historiador.

Luego continuó hablando sobre la importancia de la Constitución, la que definió como “las reglas del juegos formalizadas” que “trascienden en el espacio, pero sobre todo en el tiempo”.

Además, explicó que estas “reglas del juego” deben perdurar varias generaciones. También, deben garantizar los derechos de los padres a educar a sus hijos, el derecho a la vida, los derechos de propiedad y una economía abierta.

Asimismo destacó que la Constitución debe tener límites, porque “una Constitución perfecta a la que somos adictos los latinos, lleva a dos problemas a los gobiernos: no poder cumplir y fracasar, y eso lleva a una crisis de la democracia”.

Fermandois finalizó su presentación hablando sobre los problemas de la descentralización y la Constitución, “falta un Chile más unificado y participativo donde todos se sientan parte… yo no encuentro mala la actual carta, pero hay un pecado original, el 2005 debió haber un plebiscito y se nos escapó una oportunidad. Falta una renovación Constitucional”.

Luego continúo el académico de número, abogado y profesor de Derecho Civil de la
Universidad de Chile, Enrique Barros Bourie, quien desarrolló el mismo tema hablando sobre las instituciones y el fundamento del derecho.

El abogado inició su presentación reflexionando sobre el sentido y la evolución del orden jurídico: “La Constitución es la institución más importante de las instituciones jurídicas y es la piedra angular del sistema político social. Tenemos una sociabilidad básica y somos capaces de juicio moral, pero también podemos desarrollar comportamientos despiadados y necesitamos de instituciones para desarrollar nuestras potencias virtuosas y para mantener a raya muchas potencias destructivas.”

El académico siguió hablando sobre las formas de convivencia de las personas, las que están abiertas a la cooperación, a lo desconocido, al intercambio y a nuevas formas de vida. “Sobre la base de la experiencia y la razón somos capaces de crear un orden de convivencia legítima que sea aceptable para todos, un orden que ponga en margen a una minoría violenta y ese fue un rol esencial de la constitución”.

Respecto al plebiscito, Barros dijo que en un posible cambio constitucional hay riesgo y hay oportunidad “pienso que una nueva constitución no es un borrón y cuenta nueva, sino que un instrumento legitimador de un orden político… Chile necesita instituciones que nos unan y que no nos dividan. Más allá de la violencia, el malestar social tuvo apoyo ciudadano y sus causas más profundas se venían gestando en el tiempo, se mostraron hace 10 años en el movimiento los estudiantes”.

Barros al igual que Fermandois advirtió que debe haber límites, “discernir en lo que la Constitución no puede dar es una advertencia prudencial, respecto el peor de los males, puede ser una Constitución aspiracional que contenga un catálogo utópico de bienes donde todo lo que se nos ocurra esté transformado en derechos”

El abogado terminó su exposición reflexionando sobre el poder judicial y la estructura del Estado “cómo se produce una decisión razonada, cómo se controla la eficiencia del gasto, cómo llegan las políticas públicas a los que están dirigidos… Yo creo que de alguna manera la Constitución va ser un significativo paso adelante”, concluyó.