“Evaluación del sistema electoral vigente en Chile”

El Presidente del Consejo Directivo del Servicio Electoral, Andrés Tagle, y el Diputado de la República, Pepe Auth, expusieron en la sesión ordinaria de julio su evaluación sobre el sistema de elecciones actual en nuestro país.

La sesión de julio de la Academia Chilena de Ciencias Sociales, Políticas y Morales tuvo como ponentes al Presidente del Consejo Directivo del Servicio Electoral, Andrés Tagle Domínguez, y al Diputado de la República, Pepe Auth Stewart, quienes discutieron diversos temas relacionados al sistema de votación vigente en Chile. 

El primero en exponer fue el Presidente del Consejo Directivo del Servel, Andrés Tagle, quien comparó el sistema electoral actual con el antiguo sistema binominal por medio de tres aspectos: la proporcionalidad, la representación y la igualdad de voto. 

El concepto de la proporcionalidad se explicó al contrastar los resultados en las elecciones a la Cámara de Diputados en el sistema binominal y en el actual, que se denominó proporcional moderado. “En el promedio de siete elecciones de diputados hechas con el sistema binominal, las dos listas más votadas obtenían un 9,5% más de escaños que su votación. Mientras que en la elección de 2017 con el nuevo sistema proporcional moderado, las dos listas más grandes obtuvieron un 11,4% más de escaños que su votación”, afirmó.  

En cuanto a la representatividad, aclaró que esta mejoró en el sistema actual, pues logró que más partidos y sectores tuvieran mayor representación, sin embargo, agregó que hoy en día, existen quejas de una menor gobernabilidad por dificultad de llegar a acuerdos. En ese sentido, el ex Director de CODELCO aseguró que “se podría haber intentado sistemas que corrigieron la proporcionalidad, pero el sistema no optó por eso, al fijar distritos máximos con ocho candidatos estaba buscando una proporcionalidad moderada relativa, no total”.

Y sobre la igualdad de voto, Andrés Tagle señaló que todavía quedan inequidades que debieran corregirse el año 2025 con una nueva una nueva distribución proporcional a los habitantes del CENSO. “Esta distribución proporcional debe realizarse por el Método D’Hondt, ahora aplicado para repartir escaños, y con un mínimo de tres y un máximo de ocho. Esto debería hacerse. Y ahí obviamente debiera corregirse la igualdad del voto aunque el mínimo de tres todavía va a pesar”, continuó.   

El ex asesor en materias electorales del Ministerio Secretaría General de la Presidencia concluyó su presentación con propuestas para mantener el equilibrio actual entre la representatividad, las fuerzas políticas y cierto nivel de gobernabilidad. “Creo que lo fundamental de un sistema es respetar la igualdad del voto, es un derecho clave en la declaración de los derechos políticos de la Declaración Interamericana de Derechos Humanos, Pacto de San José de Costa Rica, que Chile no ha estado cumpliendo y lo debería cumplir”. terminó. 

Luego fue el turno del Diputado de la República, Pepe Auth, que comenzó enumerando los tres elementos que conforman y que definen un sistema electoral: el tamaño de la circunscripción, la manera en que se vota y en que se presentan los candidatos, y cómo se asignan los ganadores.

El ex presidente del Partido Por la Democracia destacó que el sistema binominal era técnicamente un sistema proporcional, que era excluyente debido a que estaba organizado en un tamaño de distrito muy pequeño con dos escaños por circunscripción. 

“Nosotros lo que hicimos fue una modificación pequeña, pero muy impactante en el tamaño de la circunscripción, y pasamos de 60 distritos que elegían dos escaños cada uno a 28 distritos que eligen un número variable de tres a ocho según su tamaño. Lo relevante es que casi la mitad de los parlamentarios está elegido en distritos grandes, es decir de siete y ocho escaños; un tercio en distritos medianos de cinco a seis escaños; y un número muy limitado, con el 18% de los votos, en distritos pequeños de tres y cuatro escaños”, explicó.      

“En ese sentido, la clave era la exclusión de los terceros, porque el promedio de votos para quienes rompieron el binominal fue de 30%, y la excepción fue con 23,7%, es decir la persona o la lista que ingresó con más baja votación fue con 23,7% de los votos. Es decir, 19 personas respecto de 840 electos y la comparación de hoy es 40 de 155 electos. Es evidente que bajó la barrera de acceso y, de alguna manera, ese objetivo de terminar con la exclusión fue plenamente logrado”, subrayó. 

El Diputado aseguró que “la incertidumbre, en los procesos electorales al menos, es indispensable para la democracia, y en ese sentido, el nuevo sistema electoral es un gran avance porque el incentivo para que los partidos y las listas pongan lo mejor que tienen para conseguir la adhesión popular está claro. El incentivo del binominal tendía a producir el proteccionismo electoral. Es decir, donde había alguien fuerte se enviaba a alguien débil porque francamente era una inversión escasamente rentable salvo en el puñado de distritos donde podía existir la expectativa de que un bloque doblara al otro”.

Más adelante, afirmó que “el sistema binominal lleva a una excesiva personalización y propiedad del escaño. Y, aunque los partidos quisieran sustituir al candidato, eran en realidad insustituibles porque las redes clientelares y el pasado trabajo del candidato eran clave. Yo diría que el rasgo nuevo fundamental, es que las campañas dejaron de ser una empresa personal, fundada exclusivamente en las características, en los recursos y la trayectoria del candidato, y pasaron a ser una empresa colectiva. Y los que compiten son equipos de candidatos y no personas”.

Para finalizar, Pepe Auth destacó que con el nuevo sistema electoral el Congreso pasó a ser más diverso social, política y etariamente. “Hay quienes dicen que este es el peor Parlamento de la historia. No es peor que los anteriores. Yo no soy de los que creen que en el origen está el cambio de sistema electoral, al contrario, me pregunto qué habría sido de la crisis si tuviéramos todavía un Parlamento binominal, con representación exclusiva de los dos grandes bloques. La capacidad de respuesta de un Congreso que represente mejor las mayoría y minorías existentes en la sociedad, naturalmente permite salir mejor de la crisis”, concluyó.