Lucía Santa Cruz: “Mal menor o voto nulo”

La académica de número reflexiona sobre la segunda vuelta presidencial en Chile, en su columna de El Mercurio.

Creo que nunca he votado por un candidato que me satisfaga en un cien por ciento como persona y tampoco con la totalidad de sus propuestas de políticas públicas. Los candidatos no pueden ser a la medida de cada cual. De hecho, en la mayoría de las veces la elección puede ser entre un mal y un mal menor, pero no hay que olvidar que las distinciones entre ambos pueden ser definitorias.

En la próxima elección presidencial es posible que muchos sientan que ninguna opción es de su gusto y los comprendo, porque ese ha sido mi predicamento casi siempre. En estas circunstancias lo correcto es hacer un análisis de cómo el resultado de una elección afecta ámbitos que son esenciales para el progreso, la supervivencia de la democracia y de los derechos de las personas.

No tengo nada contra las personas comunistas. Me crié en un país menos polarizado. Cuando yo era muy chica mi padre fue diputado y me contaba que mientras en el día él debatía acaloradamente con miembros del PC en la Cámara, más tarde era perfectamente posible que una de esas mismas personas me sentara en su falda y cariñosamente jugara conmigo. No me enseñaron a odiar al que difiere y jamás me sentí odiada tampoco. Pero todo eso cambió cuando al menos un tercio de la población creyó posible hacer la revolución por la vía armada para cambiar radicalmente la democracia liberal, el orden económico libre, la actividad empresarial y erosionar gravemente los derechos y libertades individuales.

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