Lucía Santa Cruz: “De regreso a la barbarie”

La académica de número Lucía Santa Cruz reflexiona en su columna habitual del diario El Mercurio sobre el valor de la Constitución como protección de la barbarie.

En una novela maravillosa, “La Elegancia del Erizo”, Muriel Barbery nos dice: “La civilización es la violencia domeñada, la victoria siempre inconclusa sobre la agresividad del primate. Pues primates fuimos y primates somos, por mucha camelia sobre musgo de la que aprendamos a gozar”. “¿Que es educar?”, se pregunta. “Es proponer sin tregua camelias sobre musgo como derivativos de la pulsión de la especie, porque esta no cesa jamás y amenaza sin tregua el frágil equilibrio de la supervivencia”.

Yo agregaría: ¿qué papel juega la política democrática en este proceso para someter nuestros instintos primigenios? Pues bien, la política es, por sobre todo, la alternativa a la guerra, a esa pulsión de la especie que nos induce al camino de la violencia; y la política democrática es el único mecanismo que la humanidad ha diseñado para vivir en paz en sociedades fracturadas, a veces hasta el límite, por la creciente diversidad y la pluralidad de fines legítimos que podemos perseguir.

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