Jorge Correa Sutil: “¿Será fastidio?”

El académico de número analiza los resultados de la primera vuelta presidencial en Chile, en su columna de El Mercurio.

En Alto Biobío, probablemente la comuna pobre más abandonada de la mano del Estado, los nulos y blancos en la elección de diputados (N y B) llegaron al 40%; Parisi (FP) obtuvo un 40% y Matthei (EM) un 4%. A partisanos y comandos les toca convencer; al resto, tratar de entender. Alto Biobío no es un caso tan excepcional.

Está dicho que las sorpresas de la elección del domingo son la alta votación de Parisi y la baja de Matthei; pero hay una tercera: en diputados, más de un 20% decidió votar nulo o blanco, casi cinco veces el porcentaje que se verificó en la presidencial y el doble de la que ocurrió en diputados del 2021. Allí donde la oferta era más diversa y donde cada candidato presidencial tenía su correlato, uno de cada cinco electores rechazó todas las posibilidades que se le ofrecían para ser representado en la sede más política del Estado. Es posible que estas tres sorpresas estén imbricadas.

Se ha dicho que Parisi es la fuerza emergente de una nueva clase media emprendedora y endeudada, pero los datos parecen decir otra cosa. En comunas que albergan clase media, como Puente Alto, Maipú o La Florida, FP sacó una votación muy por debajo de su promedio nacional, obteniendo cifras parejas con EM. El mismo fenómeno, aunque menos acentuado, se da en Villa Alemana, Quilpué o Concepción. En San Miguel, la votación de EM casi triplicó a la de FP. Se ha dicho también que FP fue el candidato del norte; cierto, pero también arrasó en comunas que albergan pobres de la VIII y IX Regiones, donde coincide un alto registro de N y B en diputados. En Alto Hospicio, por ejemplo, FP obtiene un 43% y EM menos del 5%; en Tal Tal, los N y B son un 31%, FP obtiene 37% y EM 5%. En Chol Chol hay un 25% de N y B, FP gana 29% y EM un 9%. En Galvarino, los N y B son 29%, FP tiene el 27% y EM menos del 7%.

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